jueves, 24 de enero de 2013

ARTÍCULO DE LUIS MARÍA ANSÓN SOBRE LOS PROCURADORES DE LOS TRIBUNALES


 
Los Procuradores tienen razón
 
Querido Ministro…
 
No te dejes seducir por los cantos de sirena de Cristóbal Montoro. Te espera en la soledad sonora de tu despacho una Penélope que teje y desteje el manto de la Justicia en la confianza de que tus decisiones respondan a la razón y a la equidad.
 
Destruir de hecho la profesión de los procuradores permitiendo a los abogados irrumpir en un terreno hasta ahora vedado para ellos sería un error, querido ministro, un inmenso error. Bastantes problemas te zarandean para encender una nueva fogata por la ocurrencia de Montoro, que tiene pies pero no cabeza. La ocurrencia, digo, no el ministro.
 
Antonio Álvarez-Buylla es un hombre muy inteligente. Ha robustecido el decanato del Colegio de Procuradores de Madrid con su sólida formación jurídica y unas ideas muy claras sobre el papel que abogados y procuradores juegan en la sociedad. Ha explicado, de forma tan clara que hasta Pedro Arriola lo entendería, que «la función del procurador en el proceso está más próxima al órgano jurisdiccional que a la parte, ya que en su actuación rige la necesidad de obrar con abstracción de la causa, colaborando con el juzgado o tribunal en la realización de los actos procesales que le están encomendados. Por ello, ante un posible conflicto de intereses, en el cual pueden encontrarse con un mandato contrario a la buena fe procesal por el mandante, el procurador tiene el deber de realizar su actuación ante los tribunales conforme a las exigencias procesales, ya que prima su papel de colaborador y cooperador con la administración de Justicia, respecto del interés de defensa de parte. De ahí, pues, que la imparcialidad e independencia del procurador se quebrarían irremisiblemente si fuera posible el ejercicio conjunto de ambas actividades profesionales, abogacía y procura».
 
Más de 50.000 empleados en los despachos de los procuradores, así como sus familias; 10.000 procuradores y sus familias; 1.200 empleados de colegios de procuradores y sus familias están a la espera, entre el temor y el temblor de la zozobra, de que manifiestes de forma nítida lo que todos esperan de ti: el mantenimiento de la situación profesional de los procuradores, evitando la irrupción de los abogados en una profesión que ha demostrado hasta la saciedad su necesidad y su solvencia. Que el espíritu adánico quede para otros. Tú, querido ministro, desde la adolescencia has mantenido los pies sobre la realidad y eso te ha conducido con paso firme hasta el puesto dónde estás, con una opinión pública que desea por ti en el futuro responsabilidades aun mayores.

LUIS MARÍA ANSÓN.

Publicado en Las Cartas Boca Arriba. Diario El Mundo.
Domingo 20 de Enero de 2013.

 

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