martes, 6 de noviembre de 2012

EL MONTE TESTACCIO DE ROMA

EL MONTE TESTACCIO
Una colina romana con alma andaluza

El Monte Testaccio es una colina artificial, creada por el hombre durante los siglos I y III d.C. en la ciudad de Roma. En su base, tiene un área de unos 20.000 metros cuadrados y tiene una altura de hasta 40 metros.-

Como se puede apreciar en la fotografía aérea anterior, es de forma triangular. Lo curioso del caso es que está formada por los restos de alrededor de 26 millones de ánforas olearias de las que se utilizaban para transportar el aceite en barco.-
Las investigaciones y excavaciones efectuadas en el monte desde finales del siglo XIX, han concluído que su formación y estructura se llevó a cabo de una forma ordenada. Las ánforas eran de un solo uso, es decir, no eran envases retornables por no resultar rentable el lavarlas y devolverlas a su lugar de origen, además de que es de suponer que en el viaje de vuelta, la capacidad del barco se utilizara para transportar otro tipo de bienes desde la metrópoli. Una vez vaciadas de aceite, se transportaban hasta el lugar donde hoy se ubica el monte y se rompían. Los restos se amontonaban en una estructura organizada en terrazas y se rociaban de cal para evitar malos olores.-
Las ánforas de la época contenían unas marcas o inscripciones (llamadas titulus pictus), que se ejecutaban sobre la arcilla fresca, a presión antes de la cocción, donde se consignaban, entre otros datos, el fabricante, origen, contenido y destinatario. El estudio de estas inscripciones de las ánforas del Monte Testaccio, ha demostrado que aproximadamente el 80 % de las mismas procedía de la Bética Romana.- 
Es decir, que ya en época del Imperio Romano, se apreciaba la calidad del aceite andaluz. La Bética era la mayor proveedora de aceite a la capital del Imperio y el comercio del aceite de oliva era una actividad que generaba riqueza no solo de forma directa, sino  a otro tipo de oficios que se  situaban a su lado, como los talleres de alfarería necesarios para la elaboración de ánforas para su transporte.-
En la actualidad, el Monte Testaccio está cubierto de vegetación y en el mismo hay excavadas cuevas, como bodegas que mantienen una temperatura idónea para el almacenamiento del vino.-
El verano pasado, con ocasión de un viaje a Italia, el taxista que nos trasladaba desde el puerto de Civitavecchia hasta Roma me preguntó que de donde era. "De España, concretamente de Córdoba, en Andalucía", le contesté. "Ahhh Andalucía.....¡Torero!", dijo con una sonrisa el taxista, para demostrarme que nos había situado en el mapa. Seguidamente me contó que de Andalucía llegaban al puerto de Civitaveccia muchos barcos cargados de aceite de oliva......Y yo me acordé de la curiosa historia del Monte Testaccio y pensé que quizás sea cierta esa "leyenda urbana" que se cuenta, consistente en que los italianos nos compran nuestro aceite de oliva a granel, ellos lo envasan en unos pequeños y bellísimos envases de diseño, lo etiquetan como "Olio di oliva italiano" y lo venden a precio de oro en mercados internacionales como el estadounidense.-
Y aquí lo seguimos vendiendo en garrafas de plástico. Si por lo menos fuera en bellas ánforas de barro....

2 comentarios:

  1. Es curioso, pero es mas curioso que los empresarios andaluces no hayan visto la mina que han visto los italianos,y todavía mas curioso que nola copien como copiaron las tecnológias los japoneses
    tataretes@yahoo.es

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  2. Así es. Teniendo magníficos productos en Andalucia, parece ser que desde aquí no sabemos ponerlos en valor y tienen que venir desde otras tierras a hacerlo. Y no ocurre solo con el aceite, no hay más que ver, por ejemplo, el origen de los apellidos que dan nombre a las más afamadas bodegas de Jerez.
    ¡Muchas gracias por tu comentario!

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